Viento, no has borrado nuestras huellas en la nieve...

...El invierno llegó sin que nos diéramos cuenta, y tu eras el color rojo del cielo celeste que ardía al otro lado de la llanura. El último rojo que quedaba.

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 El rojo más intenso de "Monte Perdido".

...

El cazador vivía solo en una de esas casas sin ventanas que causan terror a los niños. Con las paredes decoradas con trofeos y trozos de pesadillas...
El invierno llegó sin que nos diéramos cuenta.

Y aquel último amanecer, aquel gris y último amanecer nos olvidamos de pedirle al viento que borrara nuestras huellas en la nieve...

Y así fue fácil, muy fácil para el cazador y la serpiente. 



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